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Anemia en los niños

Enviado por en noviembre 20, 2012 – 3:13 pm | 2.425 views
anemia

Por: Gabriel Aisenberg

Se llama anemia a la disminución del número de glóbulos rojos o de la cifra de hemoglobina (la proteína de los glóbulos rojos que lleva oxígeno) por debajo de los límites normales, teniendo en consideración que dichos límites varían según la edad y la raza.

Si bien se la considera un trastorno hematológico (o sea, de la sangre), a veces ocurre en respuesta a problemas que no son hematológicos, tales como ciertas infecciones, o pérdidas de sangre. Más comúnmente se trata de un problema primario de la sangre, ya sea que los glóbulos rojos no puedan formarse o se destruyan.

Sus manifestaciones dependen de la rapidez con que aparece así como su severidad. En términos generales, cuando se instala lentamente, el cuerpo compensa el cuadro y los síntomas pueden no ser evidentes. En esos casos, los doctores sospechan de la presencia de anemia cuando encuentran en el examen físico de los niños palidez de la piel. Algunos síntomas más sutiles, tales como cefaleas, irritabilidad, mal humor, cambios de carácter, cansancio y falta de apetito pueden también estar presentes.

Frecuentemente los doctores encuentran aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, soplos transitorios sobre el corazón, dificultad respiratoria con el esfuerzo, y debilidad.

A veces la palidez representa mala circulación más que falta de glóbulos rojos. Esta confusión es causa común de consulta entre los pediatras.

La anemia se puede clasificar según el origen en:

1.- Falta de producción (de glóbulos rojos o de hemoglobina).

– Anemias nutricionales: falta de hierro, vitamina B12 o de ácido fólico, desnutrición en general.

-Anemias en respuesta a tóxicos: ciertas medicinas, o plomo.

-Anemias aplásticas (falla la médula ósea, donde las células de la sangre se generan).

– Anemia de la enfermedad crónica (reumatismos, cáncer, insuficiencia renal, infecciones)

2.- Destrucción acelerada o hemólisis.

– Enfermedades congénitas en las que existen fallas en la forma de la hemoglobina(talasemia, anemia falciforme)o de ciertas proteínas de la superficie de los glóbulos rojos(esferocitosis, hemoglobinuria paroxística nocturna), que hacen que los estos se deformen y duren menos en la circulación.

 – Trastornos inmunitarios: nuestro sistema de defensa se confunde y genera anticuerpos contra nuestros glóbulos rojos, promoviendo su destrucción.  Un mecanismo similar ocurre cuando el recién nacido y la madre tienen grupos sanguíneos diferentes, y anticuerpos de la madre destruyen los glóbulos rojos del bebé (enfermedad hemolítica del recién nacido).

3.- Incremento de pérdidas (hemorragias agudas o crónicas).

4.- Infecciones que destruyen directamente el glóbulo rojo (malaria y otras).

Si bien los doctores con experiencia pueden predecir la severidad y causa de la anemia, solo los exámenes de laboratorio pueden determinar esto con exactitud. Dos cosas importantes pueden inferirse del diagnóstico de la causa de la anemia: el pronóstico (qué se espera del cuadro en curso), y el tratamiento (¿puede tratarse? ¿Cómo?)

Como recomiendo en cada caso, consulte a su doctor. Una intervención oportuna le evitará a usted y a sus hijos innecesarios dolores de cabeza.

 

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