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El frío y la Salud

Enviado por en septiembre 27, 2012 – 2:17 pm | 3.334 views
doctor

Por: Gabriel Aisenberg

A medida que se acerca el otoño y nos alejamos de nuestro caluroso verano, nuevas amenazas se ciernen sobre nuestra salud.

¿Cómo cambia el cuerpo con el frío?

La temperatura media de nuestro cuerpo es de 37º C (98.6ºF). En general hay un equilibrio entre el calor que el cuerpo produce y el que despide al estar en contacto con el exterior, pero si se pierde más calor del que se produce, la temperatura del cuerpo baja y la sensación de frío aparece.

El calor corporal es generado por la actividad muscular (ejercicio físico) y por la digestión de los alimentos (el 75% de las calorías consumidas se transforman en calor). Perdemos calor al sudar, al tomar bebidas frías, al descansar o bajar el ritmo de la actividad, entre otras causas, y más al estar sometidos a bajas temperaturas.

Lo ideal es intentar conservar la temperatura interior, y una de las formas de conseguirlo es a través de la ropa, vistiéndote con varias capas que atrapen el aire a su alrededor.

¿Qué consecuencias médicas puede acarrear el frío?

Algunos problemas respiratorios, como el asma, pueden empeorar al exponerse al frío. Si se sabe portador de esa enfermedad, asegúrese de tener sus tratamientos disponibles. Globalmente, la frecuencia de enfermedades respiratorias, desde resfriados comunes hasta la gripe es mayor en el tiempo frío. Es por eso que debe considerar vacunarse contra la influenza, especialmente si es mayor de 65 años, o tiene enfermedades que lo exponen a consecuencias más graves (COPD o enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia cardíaca, o enfermedades de sus defensas). Asimismo, la neumonía bacteriana es más común. Existe una vacuna que ayuda a prevenirla, y se aplica a personas menores de 65 años, cada 5 años, si es que la necesitan. Su doctor puede ayudarle a decidir si usted se beneficia de esta vacuna.

Recuerde además que ciertas medidas de higiene generales hacen la diferencia: evite contactar con personas enfermas, o si es usted quien se enfermó, evite las visitas a personas más débiles. Lave sus manos frecuentemente; utilice pañuelos descartables (lleve una bolsa consigo para el descarte), y cubra su boca al toser.

Otros problemas más comunes en las etapas frías del año incluyen empeoramiento de condiciones crónicas, tales como los dolores artríticos y la insuficiencia cardíaca. En nuestra área, salvo en los meses más fríos, es improbable que el descenso de temperatura corporal al exponerse al ambiente le haga sufrir de una condición llamada hipotermia (temperaturas corporales muy bajas); sin embargo, esto podría pasar si se encuentra alcoholizado/a, o si tiene trastornos para regular la temperatura del cuerpo, como ocurre en los pacientes con enfermedades del tiroides no tratadas.

Finalmente, ciertos accidentes son más comunes en el invierno: el uso de calentadores caseros expone al riesgo de intoxicaciones con monóxido de carbono. Si utiliza ese tipo de calentadores, asegúrese de que se encuentren cerca de una ventana, y de que haya renovación del aire que respira. Asimismo, aleje de los calentadores telas y otros materiales potencialmente combustibles. A pesar de nuestro clima relativamente benigno, las rutas suelen congelarse, y esto causa dificultad para detener su vehículo; preste especial atención al estado de sus llantas y de sus frenos antes de comenzar la temporada invernal. De ese modo, prevendrá innecesarios accidentes.

Como ve, el abrigo, ciertas vacunas, y medidas de prevención inteligentes pueden hacer la diferencia al prepararse para el invierno.

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