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Programa de matrimonios saludables – Etapas de la vida en pareja

Enviado por en enero 19, 2012 – 12:07 pm | 4.286 views

Por: Héctor A Rodríguez D. 

A partir de enero de 2012 iniciaremos un programa de Matrimonios Saludables que se fundamenta en los conceptos de comunicación activa y psicología emocional. Esta es la razón por la que iniciamos esta entrega de Familias Latinas con el tema: “Etapas de la vida en pareja”. Todos los seres humanos sentimos la necesidad de compartir de manera íntima nuestra vida con otra persona.

Al iniciar la travesía, en su primera etapa los miembros de la pareja lo hacen con la esperanza de que van a estar muy felices, que va a ser una experiencia maravillosa; de alguna manera se ve la relación con inocencia, como si se
estuviera en un paraíso terrenal. A medida que se convive empiezan a aparecer situaciones internas y externas a la pareja, que pueden influir de manera positiva o negativa en la relación. Veamos un poco cómo es el recorrido.

Galanteo: El galanteo (coqueteo), es el flechazo de Cupido; a veces nos interesamos de manera inconsciente en la otra persona y hay algo que nos impulsa a dirigir nuestras energías hacia ella sin conocerla; basta sólo con verla y ya quedamos satisfechos.

Enamoramiento: En el enamoramiento se afianza ese deseo por obtener el interés del otro. Se empieza a idealizar  a la otra persona; sólo se ven sus aspectos positivos, de manera principal los físicos y algunas conductas y sentimientos influidos por el amor romántico.

Matrimonio: Esta etapa nos conduce al deseo de tener para siempre a la otra persona, de no dejarla ir. Por lo tanto, se empieza a soñar con el matrimonio. Ahora estamos en las nubes de los soñadores.

Cotidianidad: Al llegar del viaje de bodas empezamos la primera etapa de la verdad: el matrimonio con domicilio, conocimiento diario del otro, convivencia permanente, acuerdos, exigencias económicas, entre otros. En este momento la realidad está frente a nuestros ojos.

Desencanto y aceptación: Con el tiempo nos volvemos más objetivos y la relación pasa por un pequeño desencanto, que permite aceptar lo que se tiene: fortalezas y  limitaciones, tanto personales como de la pareja. Con ellas, reiniciamos
la travesía y empezamos a darnos cuenta de que es posible amar de manera plena aceptando a la otra persona en su totalidad.

Paternidad-Maternidad: Al nacer y comenzar a crecer nuestro hijo, somos una familia, aunque sigamos siendo pareja. Ahora hay tres personas en el hogar y el nuevo miembro aportará su riqueza personal, nutriendo con alegrías este momento de nuestro camino. Posteriormente, el hijo crece y hay otras necesidades para satisfacer. Llegan a la adolescencia y hacen su aparición las modas, las rebeldías, los lenguajes, los amigos, las amigas, las fiestas, los conciertos, las nuevas necesidades están a la orden del día.

Pareja madura: Más tarde, nuestro(s) hijo(s) se casará(n) y de nuevo volvemos a quedar como al principio: frente a frente y no para una batalla, pues ya hemos afrontado suficientes; ahora estamos solos como al comienzo, tal como queríamos. Con algunas canas y arrugas, con muchas experiencias y aprendizajes, tendremos tiempo para mirar hacia atrás y ver el recorrido que permitirá sacar conclusiones, sobre todo en cuanto a nuestra felicidad de pareja.

Si desea mas información acerca de nuestros programas no dude en comunicarse.

 

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