Revista »

mayo 31, 2017 – 10:18 am | 223 views
Lea la historia completa »
Entrevista
Familia y Sociedad
Negocio
Padres
Salud
Home » Familia y Sociedad, Padres

Una lección de vida – La anciana y sus tortillas

Enviado por en enero 1, 2011 – 5:31 pm | 3.595 views

Por: María Jordan

Una anciana Maya era conocida en su villa por las ricas tortillas de maíz que preparaba. Por muchos años esta mujer experimentó hacer tortillas con diferentes ingredientes en especial con el maíz que ella misma cultivaba.  El arte de hacer tortilla comenzo desde que era una niña porque su talento había sido pasado por generación a todas las mujeres de su familia. La receta la sabia solamente ella. Ella recordaba el sonido de moler el maíz en un mortero desde que estaba adentro de su mamá.

La mezcla que ella preparaba aprendida de sus ancestros rendía plenamente para que su villa pudiera alimentarse por 10 a 12 meses. La tribu interpretaba que esto era un don que los dioses, le dieron a esta mujer.

Un verano la villa fue inesperadamente atacada violentamente por otra tribu. Casi toda la tribu sobrevivió al ataque, pero se dispersaron por todos lados buscando refugio. La mujer de las tortillas se encontró sola por varios días en la jungla. Ella estaba muy asustada y quería volver a donde estaba su gente. Después de veinte días descubrió una pequeña tribu al lado de la montaña. La gente de esta villa eran primitivos, pero le dieron la bienvenida y una casa para vivir. Ella comenzó a querer esta nueva tribu como propia, tanto que un día compartió la historia de las tortillas. Ellos le pidieron que prepárese estas tortillas especiales, para alimentar a la villa que sufría de hambre.

La anciana mujer inspeccionó los campos de maíz que producía pequeños tallos, y el arroyo chico que apenas llevaba aguda a la villa. Ella se dio cuenta que la tierra era mucho más liviana y marrón que la tierra de su anterior villa, pero con su conocimiento de hacer tortillas, ella podía hacer las mismas tortillas que hizo siempre.La anciana mezcló todos los ingredientes, puso especial cuidado en la preparción como si fuera su primera vez. La gente en la villa esperaba ansiosa. Cuando ya estaba por terminar ella notó que había algo que no estaba bien. Pero ella siguió hasta que terminó, fue en ese momento que se dio cuenta que la maza no aumentaba como ella estaba acostumbrada, sin importar la cantidad de ingredientes que ella le colocaba. La anciana comenzó a llorar por desesperación. ¿Qué es lo que pasaba con sus tortillas?

La villa le comenzó a pedirle que le diera de comer las tortillas que había preparado, ella lo hizo. Ellos comieron y disfrutaron cada bocado. Pero como pueden disfrutar tanto, pensó la anciana, estas no son mis tortillas especiales. Estas no los va a satisfacer. El jefe de la tribu se acerco y le pregunto: Anciana ¿por qué lloras? ¿No ves la cara de satisfacción que tiene mi gente? Ellos tienen el estomago lleno. La anciana le contesta: Si yo veo, pero sus estómagos estarán satisfechos por algunas horas. Su gente sufre de hambre, porque tienen muy pocos recursos. Yo tengo conocimientos antiguos que siempre satisfice a mi gente, pero no puedo proveerlo aquí en esta villa, porque tu maíz es muy pequeño. El hilo de agua que viene es de otra montaña y el suelo no tiene un color rico.

El jefe se fue a su refugio y luego de varias horas el jefe volvió a la anciana y dijo “Yo entiendo su preocupación y confusión” Nuestra tierra no es la suya, y lo que usted tenía como algo suyo en la otra villa aquí no es más. Pero, mi gente tiene que crecer como lo hizo su villa.

Nosotros debemos encontrar el secreto para hacer una tierra rica. Usted trae un antiguo conocimiento de hacer tortillas, que no se puede hacer con nuestros recursos. Usted también trae su conocimiento especial de cómo su gente alimentaba la tierra, ¿no es cierto? La anciana lo miraba con incredulidad, ella solamente ha preparado las tortillas, y en sus tiempos libres practicaba recetas alternativas, pero ella no sabe nada de alimentar la tierra ni construir una presa para traer más agua.

Gran jefe, yo entiendo sus palabras pero yo soy una anciana. Yo solo he preparado tortillas para mi gente.  Los callos de mis dedos son por el uso del mortero de piedra. Yo no puedo construir o plantar. Yo ya se eso dijo el jefe, pero tu puedes contarle historias a mi gente y guiarlos a su trabajo con su conocimiento, ¿puede usted?

La anciana se dio cuenta que sus conocimientos estaban con ella, ella necesitaba crear los recursos que necesita para hacer las tortillas. La anciana reunió a mujeres, hombres y niños alrededor de ella y comenzó a hablar de su gente. Ella les contó sobre el día y la noche y el trabajo que hacían. La villa aprendió y comenzó cosechar abundante maíz, y a tener mucha agua con rica tierra. La anciana preparó la verdadera mezcla para sus tortillas y rindieron  abundantemente.

Tags: , , , ,