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Vacunas para adultos

Enviado por en febrero 10, 2011 – 5:35 pm Un Comentario | 7.643 views

Por:  Gabriel Aisenberg

Sé que de solo mencionar la palabra “vacunas”, recuerdos de piquetes en el brazo, paletas o dulces, y mucho llanto vienen a su memoria: sean los suyos, o más recientemente, los de sus hijos.  Ahora, antes de respirar aliviado, sintiendo que las vacunas son parte de su historia, déjeme contarle que las vacunas siguen siendo útiles en su adultez. En este artículo voy a comentarle acerca de algunas vacunas que usted puede recibir, haciendo énfasis en aquellas circunstancias que de hecho las hacen más beneficiosas: la edad, las vacunaciones previas, la presencia de ciertos problemas que hacen que la enfermedad de la que la vacuna protege sea más probable.Tétanos – DifteriaTos convulsa (TDap).
Hasta hace unos años la vacuna que protegía para las tres enfermedades se daba hasta los seis años de vida, porque la fracción (ap) que nos defendía contra la tos convulsa era muy tóxica. Desde hace relativamente pocos años eso dejó de ser así, por lo que ahora se recomienda para todos los adultos mayores de 19 años una única dosis de TDap, y luego una de TD (o sea, lo mismo, pero ya no para la tos convulsa) una vez cada 10 años. De este modo, no requerirá de nuevas vacunas para el tétanos en caso de tener una herida cortante, o de requerir de cirugía.

Sarampión – Paperas – Rubeola (MMR)
Los adultos nacidos antes de 1957 son considerados inmunes a las dos primeras (hasta entonces no había vacuna y la gente sufría la enfermedad). Los adultos nacidos después de 1957, que no hayan sido vacunados previamente (especialmente con las vacunas actuales – hechas con virus vivos), o aún vacunados si están en un área de epidemia, deben vacunarse nuevamente.

Hepatitis A y B
En los Estados Unidos la hepatitis A no es una enfermedad frecuente. La vacuna de la hepatitis A no es obligatoria, y se recomienda solo si viaja a países con alta frecuencia de esa enfermedad, o si su hígado está previamente dañado por otra enfermedad. La vacuna de la hepatitis B que los niños reciben al nacer y durante su infancia ofrecen protección duradera. Sólo aquellos adultos que trabajan en profesiones de riesgo (laboratorio, doctores, enfermeros) o tienen actividades que aumentan el riesgo de contagio (drogadicción por vena, trabajadores sexuales) se benefician de conocer sus defensas a través de un análisis, y en caso de no mostrar esta protección adecuada, de repetir una serie de vacunas.

Varicela y zoster (culebrilla)
La varicela es una enfermedad respiratoria de la niñez que causa además manchas en la piel. La varicela se puede prevenir (y a veces hacer más suave) con la vacuna. Los adultos que no la hayan tenido durante su infancia (o no tengan defensas contra el virus demostrables en un análisis) son candidatos a recibir esta vacuna. Aunque se cure, el virus queda en nuestro cuerpo. Ante ciertas formas de stress, puede resurgir en áreas del cuerpo con pequeñas vesículas muy dolorosas. Esta forma de la enfermedad se llama culebrilla o herpes zoster (shingles en inglés), y es también prevenible por otra vacuna. Esta vacuna se indica a mayores de 60 años.

Influenza y Neumonia
La vacuna de la influenza se prepara y administra cada año. Es una mezcla de 3 tipos de virus que representan a los que se espera que causen los casos de gripe ese año. La vacuna puede indicarse a todas las personas y es de alto nivel de protección. Es especialmente importante en gente con enfermedades que aumentan la chance de severidad de la gripe, tales como asma, insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal o hepática, diabetes, o SIDA.  También los trabajadores de la salud deben recibir esta vacuna, no sólo para protegerse a si mismos sino además a sus pacientes. El mismo grupo de pacientes (pero no los trabajadores de la salud) se beneficia con la vacuna para la bacteria que más frecuentemente causa neumonía (Pneumococo). La vacuna se aplica cada 5 años hasta llegar a los 65 de edad.

Virus del papiloma humano (HPV).
Esta nueva vacuna indicada a las niñas de 10 años de edad, se utiliza para prevenir la infección por los virus que causan el cáncer del cuello del útero.  La eficacia de esta vacuna en mujeres que ya han comenzado su actividad sexual es menor que aquella de la infancia.

Como comentario final, dígale a su doctor si experimentó efectos adversos significativos relacionados a las vacunas. Él puede, a su vez, reportarlos de modo que vacunarse represente para usted una experiencia positiva.

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